- ¡Mi padre está en la cárcel!
- 3 January, 2009
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Nota del editor: La siguiente es una traducción de una entrevista llevada a cabo por Ardavan Roozbeh, periodista de Radio Zamaaneh, a Faris Araian, cuyo padre, Masoud Ataian, es uno de los bahá’ís apresados y encarcelados ilegalmente en Mazindaran. Esta entrevista fue publicada en persa bajo el título, “¡No sé por qué mi padre está en la cárcel!”
Introducción de Ardavan Roozbeh
A principios de año, seis [sic: siete] personas responsables de coordinar los asuntos de la comunidad bahá’í de Irán fueron arrestadas. También se está ejerciendo presión sobre los bahá’ís de Mazandaran, y una serie de bahá’ís de otras ciudades como son Sari, Qa’emshahr, Shiraz y Isfahan han sido detenidos y actualmente están en prisión.
Masoud Ataian, Soheila Motallebi y Anvar Moslemi son los bahá’ís que fueron apresados en Qa’emshahr y Sari. Con el fin de saber más acerca de la nueva oleada de ataques a los bahá’ís, he hablado con Faris Ataian, hijo de Masoud Ataian.
Entrevista
Q: Hemos sabido que en las recientes detenciones de unos bahá’ís, su padre, Masoud Ataian, fue uno de los arrestados. Por favor, explíquenos cómo y por qué fue apresado.
A: Cinco agentes del Ministerio de Inteligencia de Mazandaran, es decir, de la oficina regional, vinieron a nuestro hogar el 17 de noviembre a las 16h. No nos mostraron ninguna orden judicial. Entraron en nuestro domicilio de la forma más descortés y ofensiva posible, usando un lenguaje sumamente vejatorio, sucio, violento y aborrecible. Echaron abajo todas las fotografías enmarcadas de la pared, entre las que había fotos sagradas, y las rompieron. Confiscaron todos nuestros libros sagrados, otros documentos impresos de diferente índole, y nuestro ordenador. También se llevaron a nuestro padre. Ya han pasado seis semanas desde su detención y tan sólo se nos ha permitido visitarle una vez. Hemos hablado con él tres o cuatro veces por teléfono. Durante nuestras dos últimas conversaciones, era evidente que le estaban obligando a decirnos que no debíamos intentar resolver el caso ni hablar de ello con nadie. Así fue como nos hicieron saber sus intenciones a través de nuestro padre.
Q: ¿Sabe su padre de qué se le acusa?
A: No creo. Y si es así, no estamos al tanto. No hemos averiguado absolutamente nada, a pesar de las numerosas visitas realizadas al fiscal que lleva el caso y a los inspectores. Poco importa con qué insistencia les supliquemos que nos proporcionen algo de información sobre el motivo de su arresto; por desgracia, no recibimos respuesta ni colaboración algunas.
Q: ¿Es la primera vez que detienen a su padre?
A: No, en 1984, cuando muchos bahá’ís de Irán fueron encarcelados, él estuvo en prisión durante cuatro meses y medio. Durante todo ese tiempo, tuvo que soportar torturas físicas. Desde entonces, se nos ha privado de muchos derechos. Lo despidieron del trabajo, a pesar de haber recibido una educación muy buena antes de la Revolución, y de que ocupaba un puesto de responsabilidad en la Petrolera Nacional iraní. Mi tío paterno es farmacéutico, y por esa razón, empezó a trabajar con él en la farmacia. Sin embargo, cerraron la farmacia y cancelaron el permiso de trabajo de mi tío, con lo que mi padre volvió a quedarse sin empleo. Posteriormente, encontró un nuevo trabajo, pero ahora se ha visto obligado a dejarlo también.
Q: Conocemos, grosso modo, la actitud del Gobierno para con los bahá’ís, pero, ¿qué actitud tienen los demás, los musulmanes chiíes, que constituyen la mayoría del pueblo, hacia ellos?
A: La verdad es que esa es una cuestión que también a mi me parece interesante. La primera vez que detuvieron a mi padre, la atmósfera reinante era totalmente diferente. Entonces, la gente, los musulmanes, no se mostraban nada comprensivos con nosotros, y mantenían la distancia. Posiblemente creían que nos merecíamos esa persecución hasta cierto punto. Sin embargo, ahora siento que nos baña una nueva oleada de apoyo por parte de nuestros compatriotas. Cabe mencionar que, además de encarcelar a mi padre y a otros, también han profanado el cementerio bahá’í [en Darzikola, cerca de Qa’emshahr]. Han atacado dos veces al cementerio usando bulldozers y han destruido por completo las tumbas. Creo que esta ola de persecución aún continúa en nuestra ciudad y sus alrededores.
Q: ¿En qué ciudad han destruido las tumbas bahá’ís con bulldozerzs?
A: En Qa’emshahr, la misma en la que detuvieron a mi padre. Una noche asaltaron el cementerio y destruyeron muchas de sus tumbas. Los bahá’ís, al enterarse del asalto, tomaron medidas para evitar cualquier otro ataque formando escudos humanos. No obstante, durante el segundo ataque, entraron varias personas con cinco bulldozers a las 4 de la mañana. Habían cortado el suministro eléctrico y las líneas telefónicas de la región y llevaban la cara cubierta con máscaras. Al ser descubiertos por un bahá’í que adivinó sus intenciones, le taparon los ojos, y le ataron de manos y pies, pero lo dejaron libre una vez terminada la destrucción del cementerio.
[La entrevista original fue publicada el lunes, 29 de diciembre, en http://zamaaneh.com/ardavan/2008/12/post_188.html , y también aparece en http://www.agahee.org/index.php?option=com_content&task=view&id=566&Itemid=28 Se adjunta la grabación de la entrevista en persa. La dirección de contacto del Sr. Roozbeh es a.roozbeh@radiozamaneh.com Traducción de Iran Press Watch: The Bahá’ís].
Descargar: Grabación de la entrevista en persa (MP3)
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