- “A nuestros hermanos y hermanas en la Cuna de nuestra bienamada Fe”
- 11 May, 2009
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La siguiente es una traducción del mensaje que la Convención Nacional francesa, celebrada recientemente con el fin de elegir a la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Francia y deliberar sobre el progreso de la Fe en ese país, dirigió a los bahá’ís de Irán.
A nuestros hermanos y hermanas en la Cuna de nuestra Bienamada Fe
Muy queridos amigos:
Ustedes han estado constantemente presentes en nuestras mentes, nuestras consultas y nuestras oraciones durante el desarrollo de nuestra Convención Nacional los pasados 1 y 2 de mayo. Nuestros espíritus fueron elevados por las celebraciones del Ridván, y a la vez entristecidos por el cumplimiento del primer año de encarcelamiento de los siete Yarán.
Observamos con admiración y gratitud el exaltado ejemplo de nuestros Hermanos y Hermanas en la Cuna de la Fe. Su compromiso con del renacimiento espiritual de sus conciudadanos y de toda la humanidad, su coraje, su constancia y su determinación ante las tribulaciones son una incesante fuente de inspiración para nosotros.
Sus sacrificios, por las confirmaciones divinas que producen en el conjunto de la comunidad del Más Grande Nombre, permiten que la Causa logre históricas victorias.
Este año, en Francia, las más altas instancias del Estado se han movilizado por ustedes, gracias a la iniciativa de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, el Sr. Kouchner, quien personalmente escribió una larga carta a la comunidad francesa, para reafirmar el compromiso total de Francia en su defensa.
Además, estamos especialmente orgullosos de poder anunciarles que la comunidad bahá’í francesa habrá cumplido, al final del año 2009, su compromiso con la Casa Universal de Justicia de lanzar 9 programas intensivos de crecimiento y se prepara para afrontar el desafío de sobrepasar este objetivo para el final del Plan.
Conscientes de la bendición que tenemos de poder servir a la Bendita Belleza con total libertad, nos sentimos honrados de poder trabajar a su lado y en su nombre, de alcanzar el objetivo que ha establecido para nosotros la Casa Universal de Justicia en su Mensaje de Ridván “de liberar a la humanidad del yugo de la más dolorosa opresión”.
Tengan la plena seguridad, queridos amigos, del compromiso total de la comunidad francesa de ofrecer su humilde contribución, junto con ustedes, al progreso del Plan Divino, y que ustedes están constantemente presentes en nuestros pensamientos y oraciones.
La Convención Nacional de Francia
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