- Arresto de dos bahá’ís en Shíraz
- 20 March, 2009
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Haleh Hooshmandi-Salehi, bahá’í de Shíraz, fue arrestada y encarcelada por las autoridades el miércoles, 18 de marzo. Antes de ayer era el último día antes del cierre de las oficinas del gobierno con ocasión de Naw-Ruz (el Año Nuevo iraní, con motivo del cual las oficinas pueden permanecer cerradas hasta dos semanas).

Haleh Salehi era una de las 54 bahá’ís arrestadas en mayo de 2006 por impartir clases de virtudes a niños desfavorecidos (en las que no se hacía mención de la Fe bahá’í, y que contaban con el respaldo de los padres). Entonces fue condenada a un año de prisión, condena que no llegó a aplicarse.
Según relata el marido de la Sra. Salehi, el 14 de marzo, cuando la pareja estaba de viaje, agentes del Ministerio de Inteligencia se presentaron en su domicilio, y amenazaron a su suegra para que les dejase entrar en su hogar. Una vez dentro, confiscaron todos sus libros, su ordenador, sus CD, y una gran cantidad de objetos personales, como partidas de nacimiento, documentos nacionales de identidad, pasaportes e incluso pertenencias de su hijo pequeño.
A su regreso a Shíraz, la pareja acudió a las oficinas del Ministerio, dónde se presentaron “tal como se nos ordenó”, después de lo cual se les dejó que regresaran a su hogar. El 17 de marzo, fueron citados a comparecer ante agentes del Ministerio de Inteligencia en las instalaciones carcelarias del ministerio en esa ciudad. Farham Masumi, otro bahá’í de Shíraz, fue citado también ese día (el Sr. Masumi había sido arrestado el 14 de marzo, pero fue puesto en libertad ese mismo día por la tarde). Entonces ambos fueron arrestados y encarcelados, después de lo cual los agentes le aseguraron al Sr. Salehi que ambos regresarían a sus hogares esa misma tarde, pero cuando el Sr. Salehi regresó a la prisión por la tarde, le dijeron que serían puestos en libertad al día siguiente por la mañana.
Al volver a la prisión al día siguiente, se le dijo que “por ahora deberán permanecer aquí. Si hay alguna novedad, si les permitimos recibir visitas, o por cualquier otro asunto, les llamarán ellos mismos”. Cuando quiso indagar los cargos que pesaban sobre los dos bahá’ís arrestados, los agentes del ministerio le dijeron que se les acusaba de emprender “actividades ilegales”, sin dar más detalles, y le remitieron a la oficina de información del ministerio para más información. Sin embargo, en la oficina de información se le dijo que “su mujer es bahá’í, por ahora tiene motivos suficientes para ser arrestada”, y que si fuera necesario, le llamarían.
Un mes antes, otro bahá’í de Shíraz, Kayvan Karami, fue encarcelado en condiciones similares de desinformación y confusión. Los mismos agentes del ministerio que habían remitido al Sr. Salehi a la oficina de información del ministerio, habían hablado pocos minutos antes con la Sra. Karami, a quien le habían dicho que “cualquier cosa que le diga la oficina de información carece de autoridad. Usted debe preguntarnos a nosotros para obtener información”.
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