- Carta abierta al Presidente de Irán
- 6 December, 2009
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La siguiente es la traducción de una carta, cortesía de Sam Cyrous, dirigida por la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Brasil a Mahmoud Ahmadinejad durante su reciente visita a este país:
Excmo. Sr. Presidente:
Su visita a Brasil, por invitación del Presidente Lula, provoca una reflexión sobre las relaciones entre los dos países. Brasil e Irán han aumentado su actividad en el escenario mundial: son países emergentes, con una enorme influencia geopolítica, y presentan poblaciones marcadas por la diversidad. Nada más natural, por lo tanto, que promover esta aproximación, compartiendo buenas prácticas y ensayando posibilidades de cooperación.
En nombre de dichas semejanzas, llamamos su atención sobre el siguiente punto: mientras que Brasil ha adoptado un modelo de convivencia en medio de la diversidad, con políticas dirigidas a la apertura de la participación y al respeto de los derechos humanos, en Irán hay prácticas temerarias de restricción de los derechos y de persecución a las minorías raciales, de género, étnicas, de orientación sexual y de identidad religiosa.
Allí, los bahá’ís (la principal minoría religiosa del país) son víctimas de las severas consecuencias de la discriminación religiosa, siéndoles denegados sus permisos de trabajo, el acceso a la educación y la justicia. Sus propiedades y lugares sagrados son confiscados y destruidos. En los últimos 30 años, más de 250 han sido ejecutados; desde 2005 más de 200 han sido encarcelados arbitrariamente, intimidados y hostigados, todo por no negar su fe. Sus 7 líderes nacionales continúan en prisión de forma arbitraria desde hace más de 18 meses, siendo obstaculizada su defensa constantemente.
Los medios de comunicación controlados por el gobierno insultan a los bahá’ís con cientos de artículos, programas de radio y televisión, publicaciones en la Red y folletos con discursos llenos de odio, promovidos por clérigos y funcionarios del gobierno, mientras que a los bahá’ís se les prohíbe ejercer su derecho a responder [a estos ataques].
Aquí en Brasil, los bahá’ís participan en la construcción de la democracia y en el desarrollo de sus comunidades, actividades reconocidas por la comunidad y el gobierno brasileño. Aquí pueden practicar su fe con libertad y seguridad, en consonancia con los principios de unidad de los pueblos, de igualdad racial y de género, de promoción de la paz y de servicio a la humanidad.
¿Cómo justificar esta diferencia de trato? ¿Por qué los bahá’ís en la mayor parte del mundo son vistos como personas de buena voluntad, comprometidos con el avance de la sociedad, sin involucrarse en la política partidista, y en Irán, justamente la tierra en la que su Fe nació en el siglo XIX, reciben un trato tan degradante?
Es responsabilidad de los gobiernos promover el bien común, defender los intereses de sus ciudadanos y estimular el desarrollo humano, con justicia y dignidad. Esperamos que el diálogo entre los dos Presidentes aliente la reflexión sobre la necesidad de nuevas políticas en Irán, que permitan a los seguidores de todas las religiones, incluyendo a los bahá’ís, contribuir al progreso de su tierra natal.
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