- Carta del Fiscal General de Irán al Ministerio de Inteligencia
- 21 February, 2009
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Nota del editor: En una draconiana y equivocada tentativa de reprimir y erradicar a la comunidad bahá’í de Irán, el Fiscal General de Irán ha remitido una incendiaria carta contra los bahá’ís al Ministro de Inteligencia, que ha sido publicada en un artículo aparecido los diarios Jam-e-Jam y Khabare Jonoob. Al final de la carta, Iran Press Watch ha contribuido algunas notas con el fin de esclarecer las falsedades y la desinformación que presenta el artículo.
Grupo de Noticias Políticas: ¡Las actividades de la descarriada secta bahá’í están prohibidas!
El Fiscal General de Irán ha afirmado que “todas las actividades bahá’ís, en todos sus aspectos, así como cualquier tipo de organización que las dirija, son ilegales y están prohibidas”. [Ver nota del editor 1]
Según la agencia de noticias Fars, el Ayatolá Qorban-Ali Dorri Najafabadi ha remitido una carta a Ghulam-Husayn Ejeyee, Ministro de Inteligencia, acerca de la disposición nº 20 de la Constitución Islámica, que aborda la cuestión de los derechos de ciudadanía de todos los iraníes, y de la nº 23 del mismo documento, al respecto de la libertad de conciencia de todas las personas. En la carta, el ayatolá afirma que “todo el mundo tiene la libertad de tener su propia creencia o fe. Sin embargo, no están permitidas expresiones o declaraciones que menosprecien los pensamientos de los demás, ni intentos de enseñarles de tal forma que equivoque y turbe sus mentes”. [Ver nota del editor 2]
El Fiscal General de Irán puso de relieve que “básicamente, las personas físicas y jurídicas son consideradas legítimas bajo la Constitución Islámica, y las leyes establecen la libertad de actividad. No obstante, resulta obvio que, en ocasiones, al enfrentarse a ciertos tipos de actividades llevadas a cabo, bien por individuos, colectivos o administraciones, que parecen suponer una amenaza para el país y la seguridad nacional, el gobierno utilizará sus poderes para salvaguardar el bienestar del país. Además, en semejantes circunstancias, adoptará medidas serias contra los malhechores”. [Ver nota del editor 3]
A continuación, al referirse a la trayectoria y al origen de la agencia de inteligencia política que representa la descarriada secta bahá’í, y a su centro situado en los terrenos ocupados de Palestina, el Fiscal General de Irán afirmó que “las pruebas y la evidencia obtenida indican que la mencionada administración está en contacto directo con enemigos externos de Irán, mantiene vínculos sólidos e históricos con el régimen sionista, reúne información en el interior del país, se infiltra en diversos movimientos, y destruye el edificio del sistema iraní de creencias”. [Ver nota del editor 4]
Finalmente, habiendo recalcado las órdenes emitidas por el Fiscal General, principal responsable del sistema judicial, en 1984 en relación con la prohibición de cualquier tipo de actividades administrativas, el Fiscal General y Ayatolá, Dorri Najafabadi, anunció que la administración de la descarriada secta bahá’í, en todos sus aspectos, es ilegal y está prohibida, que no hay duda respecto a su relación con Israel y a su oposición al Islam y al régimen islámico, y que el peligro que representa para la seguridad nacional está documentado y comprobado.
De conformidad con las leyes y ordenanzas, resulta imperativo luchar contra cualquier administración [bahá’í] que suceda a la original.
Notas contribuidas por Iran Press Watch1. Hay que subrayar que el grupo de coordinación bahá’í, arrestado en marzo y mayo de 2008, cuyo juicio es el objeto principal de este artículo, fue establecido con el consentimiento de la República Islámica con el fin de atender a las necesidades mínimas de los bahá’ís de Irán. Nunca desempeñó las funciones de un cuerpo administrativo propiamente dicho, a diferencia de las dos Asambleas Espirituales Nacionales de Irán, cuyos miembros fueron ejecutados sumariamente en 1980 y 1981 respectivamente.
2. Nunca ha habido tentativa alguna de impedir el “menosprecio” de los musulmanes chiís por parte de cualquier otro grupo; semejante aseveración es utilizada como excusa para perseguir a un único grupo: los bahá’ís. Es fácil de adivinar, por lo tanto, que se trata de un argumento engañoso.
3. Si bien cada gobierno debe adoptar las medidas necesarias para protegerse a sí mismo y a sus ciudadanos, la República Islámica de Irán no ha aducido una sola prueba de las supuestas amenazas contra Irán o el Islam; lejos de ello, a los bahá’ís se les enseña a honrar a ambos.
4. La mera existencia de la Sede del Centro Mundial Bahá’í en Akká y en Haifa es la única prueba aducida de esta acusación. Sin embargo, el Centro de la Fe bahá’í fue establecido en Israel ochenta años antes de la fundación de este estado.
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