- CNN: Cuando los bahá’ís sean libres, todos los iraníes lo serán
- 2 October, 2009
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Nota del editor: El siguiente es un artículo publicado en CNN Noticias (http://edition.cnn.com/2009/WORLD/meast/09/16/dabashi.iran.tolerance/) por el Profesor Hamid Dabashi, autor de Iran: Un Pueblo Interrumpido. Es catedrático de Estudios Iraníes y Literatura Comparada en el centro Hagop Kevorkian de la Universidad de Columbia, Nueva York. Su sitio web es: www.hamiddabashi.com. El siguiente artículo apareció en CNN, el 16 de septiembre de 2009.
Hamid Dabashi dice que los musulmanes americanos pueden enviar un mensaje muy poderoso de apoyo a la minoría bahá’í en Irán.
(CNN) – En su último comunicado respecto al destino de los siete miembros de la minoría religiosa bahá’í aprisionados en Irán, Amnistía Internacional ha expresado una grave preocupación ante la posibilidad de que se enfrenten a la pena de muerte, si los declaran culpables de los cargos de “espionaje para Israel”, “insulto a las santidades religiosas” y “propaganda contra el sistema”.
Mientras que la República Islámica de Irán se enfrenta al desafío a su legitimidad más serio en sus 30 años de historia, la vulnerabilidad de las minorías religiosas y étnicas es el barómetro más preciso de la crisis a la que todos los iraníes se enfrentan en estas circunstancias fatales.
De entre las diversas minorías de Irán, históricamente la Comunidad bahá’í ha sido la más débil y vulnerable. La atención del mundo está debidamente dirigida al destino de los prominentes reformistas acusados de traición y a los arrestos arbitrarios, torturas, violaciones y asesinatos de jóvenes iraníes. Pero el destino de los bahá’ís iraníes no debería verse eclipsado bajo la nube de los abusos de otros derechos civiles, por cuanto ellos representan mucho más que a su propia pequeña comunidad.
Las minorías siempre han estado a merced de las beligerantes autoridades, particularmente cuando se enfrentaban a una crisis de legitimidad. Kurdos al oeste de Irán, comunidades de habla árabe al sur, azaríes al norte y turcomanos y baluchis al este han estado en el primer plano de estas discriminaciones, las cuales han promovido movimientos separatistas crónicos en estas áreas.
Al mismo tiempo, iraníes zoroastrianos, judíos y armenios se han enfrentado a diferentes grados de discriminación, en el ámbito oficial y cultural, a medida que se han unido a sus hermanos y hermanas musulmanes en oponerse tanto a la tiranía interior, como a la intervención extranjera.
De entre todas estas minorías, los bahá’ís continúan siendo la más frágil, en parte debido a las hostilidades sectarias de los chiíes que vienen teniendo lugar desde mediados del siglo XIX y al crecimiento de un movimiento mesiánico muy popular conocido como Babismo, del cual se derivan los bahá’ís contemporáneos. Sus adherentes se consideran seguidores de una religión completamente nueva, la Fe monoteísta iraní más reciente, con más de cinco millones de seguidores repartidos entre más de 200 países.
Otras minorías religiosas están específicamente protegidas por la Constitución de la República Islámica, pero esto no ocurre en el caso de los bahá’ís.
El Artículo 13 de la Constitución ha reconocido específica y exclusivamente la Zoroastriana, la Judía y la Cristiana como “las únicas minorías religiosas reconocidas, las cuales, dentro de los límites de la ley, son libres de ejercer sus ritos y ceremonias religiosas, y a actuar de acuerdo con sus propios cánones en materias de asuntos personales y educación religiosa.”
La palabra “únicas” en este artículo parece estar específicamente empleada para excluir a los bahá’ís de esta clausura. A los mismos efectos, el Artículo 14 de la Constitución estipula que la protección constitucional a las minorías es exclusivamente para “aquellos que se abstienen de implicase en conspiración o actividades en contra del Islam y de la República Islámica de Irán.”
La localización de los lugares sagrados bahá’ís en Haifa, Israel, ha sido una de las fuentes principales de acoso e intimidación contra los bahá’ís. Esto es así desde los tiempos del Imperio Otomano y obviamente su origen es anterior al establecimiento del estado Judío en 1948. Además es algo que no ha estado nunca en manos de los bahá’ís.
Frente a este abuso sistemático de las libertades de los bahá’ís, hay muy poco que el gobierno americano pueda hacer, especialmente bajo las consecuencias de la presidencia de Bush y ocho años de difusión de islamofobia en los Estados Unidos, que incluso han llegado a afectar a la última campaña presidencial.
Habiendo tenido guerras en dos naciones musulmanas, el gobierno de los EE.UU. se encuentra en la posición menos favorable para defender los derechos de las minorías no musulmanes en su propia tierra. Además de esto, durante los ocho años de la presidencia de Bush y bajo las consecuencias del atentado del 11 de septiembre, ser musulmán se convirtió en algo negativo en los Estados Unidos, creando problemas de RR.PP. incluso con el segundo nombre del Presidente Obama.
No fue hasta que el ex-secretario de Estado Colin Powell puso un fuerte hincapié en contra de la difamación de los musulmanes, que una prominente figura pública expuso el problema como un problema de concienciación nacional.
Como tal, el gobierno de los EE.UU. está en la peor posición para acudir en la ayuda de los bahá’ís, los americanos musulmanes están perfectamente posicionados para expresar su indignación con el abuso a las minorías religiosas en Irán, o en cualquier otro lugar del mundo musulmán, puesto que ellos saben bien cómo sienta ser excluidos de la política y ser una minoría religiosa bajo un abrumador contexto alterno.
Desde el terrorífico evento del 11-S, las comunidades musulmanas americanas han soportado muchas sospechas y prejuicios religiosos y raciales y han visto los términos e iconos sagrados de su fe ridiculizados en Europa Occidental, Norteamérica y Australia.
Multipliquen esa experiencia muchas veces y extiéndanla en el tiempo desde finales del siglo XIX y esa será la experiencia de los bahá’ís iraníes, atrapados dentro de su propia tierra nativa y teniendo prohibido ejercer sus propios principios sagrados.
Las experiencias de los musulmanes, como una minoría aquí en los Estados Unidos, o en Europa, les da una posición única para levantar sus voces en contra del abuso a las minorías no musulmanas de Irán y en el resto del mundo musulmán.
En el mundo de hoy, definido por la presencia de diversas fes dentro de muchas naciones y mientras que los musulmanes americanos consiguen unirse para proteger sus propios derechos constitucionales en una antigua democracia, tendría cabida que ellos levantaran sus voces en defensa de otras minorías religiosas, buscando asegurar sus derechos básicos a la libetad religiosa en países que aspiran a llegar a ser democracias.
El destino de los bahá’ís iraníes no es sólo un asunto de derechos civiles fundamentales en el contexto de cualquier república, sea esta Islámica o no. Es la base de una ciudadanía democrática, sin la cual la mayoría musulmana de iraníes está privada de su protección constitucional. Vigilen cautelosamente el destino de los bahá’ís iraníes.
El día en que sean libres para practicar su religión sin temor, los iraníes en conjunto tendrán aseguradas finalmente sus libertades civiles.
Las opiniones expresadas en este artículo son solamente las de Hamid Dabashi.
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