- Desde Nueva Zelanda
- 25 September, 2009
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NOTA DEL EDITOR: Iran Press Watch ha tenido la gran alegría de recibir una copia de un artículo del blog de Keith Locke, uno de los miembros del parlamento en Nueva Zelanda.
Nueva Zelanda tiene que poner un alto a los abusos de los Derechos Humanos en Irán.
Todos los ojos estaban puestos en Irán durante las elecciones presidenciales del 12 de junio.
La reelección de Mahmoud Ahmadinejad, que muchos vieron como fraudulenta, levantó una serie de protestas en las semanas sucesivas.
Las duras medidas tomadas por el Gobierno de Irán estremecieron al mundo. Muchos manifestantes y espectadores fueron heridos o asesinados, más de mil fueron detenidos.
Pese a que Irán no aparece más en las portadas de los periódicos, hoy las autoridades iraníes, según Human Rights Watch, están utilizando:
“Prolongados y hostiles interrogatorios, golpizas, privación de sueño y amenazas de tortura para obtener falsas confesiones de los detenidos recluidos desde las elecciones del 12 de Junio”.
La negación de los derechos humanos para los iraníes no es nada nuevo. Las minorías religiosas son otro objetivo del gobierno. Por ejemplo, 7 líderes bahá’ís iraníes fueron arrestados en mayo del año pasado: Sra. Fariba Kamalabadi, Sr. Jamaloddin Khanjani, Sr. Afif Naeimi, Sr. Saeid Rezaie, Sra. Mahvash Sabet, Sr. Behrouz Tavakkoli, and Sr. Vahid Tizfahm.
Desde entonces, han estado retenidos en la prisión de Evin, en Teherán, sin cargos formales y sin acceso a sus abogados. La Fe Bahá’í está prohibida en Irán y cientos de sus seguidores han sido detenidos o ejecutados desde 1979 (Aunque el gobierno niegue que sea un problema religioso).
Es probable que los líderes Bahá’ís sean acusados de “espionaje para el Gobierno de Israel, insultos a las santidades religiosas y propaganda contra el régimen Islámico”. Su juicio se ha pospuesto recientemente, una vez más, hasta octubre.
La Comunidad Internacional debe poner un alto a los abusos de los Derechos Humanos en Irán. Yo he remitido una consulta escrita al Ministro de Relaciones Exteriores, preguntándole qué acción va a tomar el Gobierno en el caso de los líderes Bahá’ís.
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