- El juicio de los líderes bahá’ís iraníes: una carta abierta al Ayatolá Dorri-Najafabadi
- 3 March, 2009
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A su Excelencia, Ayatolá Dorri-Najafabadi, Fiscal General de Irán:
Movidos por la profunda preocupación por los siete líderes Bahá’ís de Irán, cuyas vidas corren un peligro inminente, nos dirigimos a usted adelantándonos a su inminente juicio en Teherán. Le urgimos a rectificar las acusaciones que se imputan a estos siete ciudadanos por las siguientes razones.
El 11 de febrero de 2009, Hassan Haddad, el ayudante del Fiscal General, declaró en una entrevista: “las acusaciones contra los siete imputados de participar en las actividades ilegales de la comunidad bahá’í han sido examinadas por la Sección nº 1 de la Rama Judicial del Ministerio de Inteligencia y Seguridad [conocido como VEVAK, sucesor del SEVAK], y en vista de las deliberaciones que respaldan estas acusaciones, su caso, junto con una solicitud de acción judicial, será remitido al Tribunal Revolucionario para el dictado de una sentencia firme.” Fuente: Iran Press Watch, online en http://www.iranpresswatch.org/es/iran-juzga-siete-lideres-bahais-en-tehra/.
Su excelencia también ha enumerado los cargos que se imputa a los acusados, que incluyen: “espionaje para Israel”, “injurias a la santidad de las autoridades religiosas [del Islam]” y hacer “propaganda contra el régimen”. Como usted sabe, estas acusaciones pueden resultar en la pena de muerte. En cuanto a las acusaciones de “espionaje para Israel, injurias contra las autoridades religiosas y propaganda contra la República del Islám”, ha explicado la postura del estado, en parte, con las siguientes premisas:
Hay pruebas irrefutables de que los seguidores de la secta Bahá’í mantienen contactos estrechos con los enemigos de la nación iraní y de que tienen sólidos vínculos con el régimen sionista… Las organizaciones bahá’ís son ilegales y existe certeza absoluta de sus interacciones con Israel y de su animadversión hacia el Islam y el sistema islámico, y la amenaza que constituyen para la seguridad nacional es un hecho demostrado.1
Los acusados niegan categóricamente estas acusaciones. Hasta la fecha, no se ha hecho público un solo indicio de ninguna prueba en su contra. Los siete miembros de este comité de coordinación nacional informal de la comunidad Bahá’í fueron arrestados en marzo y mayo de 2008 y han estado detenidos en la prisión Evin de Teherán desde entonces. Además, se les ha privado de un debido proceso.
Durante su encarcelamiento, no han tenido acceso a su asesora legal, la Premio Novel de la Paz de 2003 Shirin Ebadi, en ningún momento. Desde que tomó este caso, la Sra. Ebadi, a quien se le ha denegado el acceso a los documentos del caso de sus clientes, ha sido víctima de acoso, intimidaciones y amenazas. Desde una perspectiva histórica, el proceso contra estos líderes Bahá’ís ha sido el más reciente de los principales sucesos de los 30 años de campaña sistemática y orquestada de la República Islámica de Irán para eliminar a la comunidad Bahá’í como entidad viable en Irán, la cuna de la Fe Bahá’í. Existen pruebas documentadas de esta campaña: http://iran.bahai.us/documents
En nombre de la justicia, por favor, permítanos a los editores de Iran Press Watch ofrecer, en espíritu de imparcialidad, una breve refutación de las acusaciones, una por una:
1. “Espionaje para Israel/ peligro contra la seguridad nacional”:
Le apelamos a que considere el siguiente argumento:
La acusación de espionaje para Israel es la más ridícula de todas. Si el gobierno se ha asegurado de que se haya expulsado a los Bahá’ís sistemáticamente de todos los puestos de trabajo de la administración pública y se les ha expulsado de la mayoría de los negocios privados, si no tienen acceso a ningún tipo de secreto militar o político, ¿qué información podrían tener que pudiera ser de interés para Israel? ¿Qué peligro pueden representar para el Estado iraní siete individuos que, antes de que el presente régimen los expulsase de sus puestos de trabajo, sus ocupaciones eran: una psicóloga del desarrollo, dos propietarios de fábricas, un ingeniero agrícola, una directora de escuelas, un trabajador social y un optómetra? ¿Cómo podrían unas personas que han estado bajo la estricta vigilancia de los servicios secretos de Irán durante 30 años comunicarse con el estado de Israel?2
Este argumento evidencia la falta de oportunidad. Sin embargo, aun si hubiesen tenido la oportunidad, ningún Bahá’í con dignidad habría infringido la ley fundamental Bahá’í de obedecer al gobierno bajo ningún concepto. Los Bahá’ís iraníes son ciudadanos iraníes leales. Sin embargo, como blanco de privaciones sistemáticas, es natural que los Bahá’ís iraníes sean críticos con las acciones de su gobierno contra sus propios ciudadanos, ya que los Bahá’ís constituyen la mayor minoría religiosa no musulmana de Irán.
Como defensores de los acusados, negamos, en los términos más enérgicos, la insinuación de que los Bahá’ís de Irán hayan tomado parte en cualquier actividad subversiva. La comunidad Bahá’í no se implica en política (esta también es una ley fundamental muy enfatizada de la Fe Bahá’í). Su único “crimen” es practicar su religión.
Sin duda alguna, Su Señoría está informado de que los siete Bahá’ís acusados son miembros de un comité que ayudaba a cubrir las necesidades de los 300 000 Bahá’ís que hay en Irán. Este hecho nunca ha sido secreto. La República Islámica de Irán estaba perfectamente informada de la existencia de este comité mucho antes de la detención de sus miembros; del mismo modo que el gobierno sabe perfectamente que estas personas no están implicadas en ninguna actividad ilegal.
2. “Enemigos del Islam y del sistema islámico”:
Su Señoría, le indicamos con el mayor respeto que la persecución de Irán a los Bahá’ís mancha la buena reputación del Islam. Creemos que la República Islámica de Irán haría muy bien en adoptar y seguir una política inteligente y beneficiosa (que favoreciese los intereses de la imagen pública del Islam).3 La tolerancia a la comunidad Bahá’í (y la restauración de sus derechos religiosos, civiles y legales) redundará en el beneficio de la reputación del Islam que se practica en Irán, como una religión tolerante, imparcial y justa.
Hay otra ironía en todo esto: los Bahá’ís son la única minoría religiosa no Musulmana de Irán que cree total y firmemente, como principio de su Fe, en Muhammad como Profeta verdadero y en el Corán como revelación directa de Dios, enviado por Dios para la edificación y el enriquecimiento de la humanidad. Los Bahá’ís nunca han sido “enemigos del Islam”. Más bien, los Bahá’ís son “amigos del Islam”.
Opuestamente, algunos clérigos poderosos son “enemigos declarados de los Bahá’ís” y han usado al estado como medio para someter a los Bahá’ís a toda suerte de privaciones y humillaciones. Se les ha impedido el acceso a la universidad a toda una generación de Bahá’ís. Los Bahá’ís no tienen acceso a puestos de funcionarios, no pueden ofrecer el servicio militar, no pueden ser abogados, médicos, profesores, científicos, etc. e incluso se les priva de licencias comerciales (como parte de una campaña sistemática y orquestada para estrangularlos económicamente). Los Bahá’ís ancianos han perdido sus pensiones, sus bienes financieros y propiedades y ni siquiera se les permite cubrir sus necesidades mínimas de seguridad social.
La prensa periódica del estado infama regularmente a los Bahá’ís, incita a la sociedad al odio y, al menos implícitamente, a la violencia. La norma social es el ostracismo social de los Bahá’ís. En las escuelas públicas, los niños Bahá’ís sufren las humillaciones y el desprecio de sus propios profesores, quienes los someten a humillaciones inhumanas ante sus compañeros, lo cual, como es de esperar, está calculado para infligir un daño psicológico permanente a estos niños inocentes. Las demoledoras del estado han arrasado completamente con varios cementerios Bahá’ís. Han destruido lugares sagrados y santuarios Bahá’ís de gran relevancia histórica y religiosa. Y hay historias horribles de torturas, ejecuciones y muchos otros tipos de malos tratos a los Bahá’ís (todos ellos con impunidad y con la aprobación tácita, si no oral, de las autoridades religiosas).
Al contrario, los Bahá’ís son defensores de la paz entre todas las naciones, religiones y razas. Son defensores férreos del ecumenismo interreligioso y lo que los académicos llaman “afinidad transconfesional”. Son de los primeros en defender los derechos de los Musulmanes en todos los lugares en los que están establecidos como minoría religiosa.
3. “Sus conexiones con Israel”:
Estas invenciones son acusaciones insustanciales, porque es una especie de “culpabilidad por asociación”. Las asunciones de complicidad con el estado de Israel son engañosas y se deben negar categóricamente. Los acusadores iraníes están apelando al hecho bien sabido de que el centro administrativo Bahá’í mundial está situado en Haifa, Israel. Es un hecho histórico transparente que la Fe Bahá’í se concentraba en Irán hasta 1853, cuando las autoridades iraníes exiliaron a Bahá’u’lláh, el profeta fundador de la Fe Bahá’í, a quien, finalmente, el imperio Turco Otomano encarceló en la ciudad prisión de Akka a petición del gobierno Persa de aquél entonces. Aquél área, que era entonces Palestina, está situada en lo que es hoy Israel. Citamos a continuación la convincente defensa del Dr. Moojan Momen sobre este tema:
Sin duda alguna, el proceso sacará a la luz el hecho de que el Centro Mundial Bahá’í está en el área de Haifa-Akka, en el estado de Israel. Sin embargo, este hecho histórico se remonta a 80 años antes del establecimiento del estado de Israel. De hecho, los dos monarcas musulmanes líderes de aquella época, el Sultán Otomano y el Shah de Irán, fueron los responsables del exilio del fundador de la Fe Bahá’í a Akka, que en aquél tiempo era parte de la provincia otomana de Siria, lo que finalmente ha resultado en que el Centro Mundial Bahá’í se haya establecido ahí. Si hay algún culpable de la presencia de los Bahá’ís en Israel, es el gobierno iraní de aquél tiempo. Si fuera consistente en sus acusaciones, el gobierno de Irán acusaría también a las autoridades islámicas que están a cargo de la cúpula de la Roca y la mezquita de al-Aqsa de Jerusalén de ser agentes de Israel por el simple hecho de que el tercer lugar más sagrado del Islam está situado ahí.4
Sí, el Centro Mundial Bahá’í está en el monte Carmelo, Israel, la ciudad puerto de Haifa. Sin embargo, los Bahá’ís, por sus propias leyes religiosas, no pueden ser “sionistas” (sea cual sea su significado, además de un desprecio peyorativo), por la sencilla razón de que se deben mantener estrictamente apartados del partidismo político. Y sí, la UNESCO ha nombrado los Santuarios Bahá’ís Patrimonio de la Humanidad en julio de 2008. No vamos a negar eso. Pero tomemos en consideración el siguiente hecho: los árabes israelíes constituyen un 20% de la población de Israel. ¿Convierte esto a los árabes israelíes en “sionistas”?
Las acusaciones contra los siete líderes no son más que pretextos. Es evidente que están manipuladas por el odio religioso, pura y sencillamente. El desprecio ideológico a los Bahá’ís no se debe a que sean ant-islámicos, sino a que son post-islámicos.
Aunque podríamos continuar, ofrecemos estos claros argumentos en contra de las acusaciones infundadas que se imputa a los siete líderes Bahá’ís (contra quienes no se ha podido alegar ninguna prueba y quienes, durante sus ya nueve meses de encarcelamiento, no han tenido acceso a su abogada defensora, la premio Nobel de la paz Shirin Ebadi,) para proveer a quien lo desee, al encontrarse con tales acusaciones, de una respuesta sencilla, un réplica dispuesta y una refutación razonable.
Una vez más, urgimos con respeto a su Excelencia a desestimar los cargos, ya que son totalmente infundados. La seriedad de las acusaciones infunden temores legítimos por las vidas de estos siete individuos. No discutimos las leyes bajo su jurisdicción. Y ya que la República Islámica de Irán no sigue, que sepamos, un sistema legal común de jurisprudencia, no podemos ofrecer un análisis del cargo de espionaje según la ley iraní. Sin embargo, permítanos presentar ante esta honorable Corte las siguientes razones convincentes para retirar los cargos del Estado contra los acusados:
Ya que, en el campo del derecho comparativo, el caso no se corresponde con ningún acto de “espionaje clásico” que esté ilegalizado bajo el registro de “acto de espionaje” establecido bajo ningún sistema de jurisprudencia, sólo podemos concluir que el Estado no puede librarse de la carga de las pruebas alegando un caso de prima facie por espionaje.
Nos apresuramos a corregir las malas interpretaciones del Estado en algunos de los aspectos más importantes del derecho comparativo en materia de espionaje. En occidente, la ley referente al espionaje explicita que el crimen del espionaje es el acto de obtener información relacionada con la seguridad nacional con el fin usarla para beneficio de cualquier otra nación (a menudo sin distinciones entre naciones aliadas o enemigas). A la luz de lo anterior, ¿a qué “secretos de estado” se ha accedido? ¿Dónde está la amenaza a la seguridad externa y a la estabilidad interna del Estado? Los acusados no son agentes de Israel. Ni siquiera son agentes de “espionaje menor”. De hecho, no hay ninguna prueba fidedigna de que ninguno de los siete acusados tengan algo que ver con ninguna conspiración de la que se sepa.
La prevención de aplicar la pena capital por actos de espionaje y traición consiste en el principio de que quitarle la vida al espía o al traidor disuadirá a otros que pudieran estar tentados a cometer actos similares en el futuro. Evidentemente, esta política social se vería frustrada por las consecuencias negativas de este caso. En este caso, en el que no se puede identificar ningún acto de espionaje o traición, cualquier veredicto en contra de los acusados constituiría una injusticia.
Además, urgimos a esta honorable Corte a considerar las consecuencias internacionales de la ejecución de tales sentencias. Es muy posible que las falsas acusaciones del juicio pendiente (y las injustas sentencias que el Estado pide que esta honorable Corte tome en consideración) atraiga la atención de la prensa internacional e incite sentimientos anti-iraníes. Por lo tanto, es de conveniencia para el estado no proceder con un caso que promete producir un efecto dominó internacional, al corromper los nobles ideales de justicia con los que la República Islámica de Irán se ha comprometido con su propia firma en muchos tratados internacionales, al igual que los ideales de justicia inherentes a la Fuente principal de la Ley iraní: el Corán. El Estado está usando los recursos del sistema legal para procesar un caso que podría identificarse fácilmente como una “farsa judicial” e beneficio de los radicales anti-Bahá’ís, a pesar de la gran desventaja en la que está la posición internacional de Irán ante la comunidad de las naciones, así como la traición que esto supone a sus propios principios declarados. Y lo peor: el buen nombre del Islam (que implica la sumisión a la poderosa presencia de la justicia bajo los preceptos y la praxis divinas) quedará mancillada si se permite que esta parodia de acusaciones de conspiración que no son más que un pretexto siga adelante.
En cuanto al procedimiento, urgimos a su Excelencia a que desestime este caso movido por el prejuicio, por falta de un debido proceso. Como signatario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, Irán se ha comprometido, bajo la ley internacional, al ejercicio del debido proceso. Sin embargo, este caso carece de un debido proceso. Desde el punto de vista caritativo de que este caso del Estado es el resultado de una ignorancia imbatible, esta sería el mejor modo para todas las partes implicadas de “guardar las apariencias”.
Simbólicamente, estos siete líderes Bahá’ís representan a todos los Bahá’ís iraníes. La comunidad internacional está observando; la prensa y los medios de comunicación están observando; y el gobierno de Irán está observando. Gracias por tomar en consideración esta propuesta informal.
Con el mayor respeto,
Iran Press Watch
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1 “Según el Fiscal General de Irán, los líderes bahá’ís encarcelados han admitido las acusaciones.” Publicado [en inglés] en Press TV 2007 (15 de febrero de 2009) http://www.presstv.ir/detail.aspx?id=85798§ionid=351020101.2 Dr. Moojan Momen, “A Show-Trial of Seven Leading Baha’is of Iran.” Publicado [en inglés] en Iran Press Watch (el 15 de febrero de 2009), http://www.iranpresswatch.org
3 Dr. Christopher Buck, “Religious Minority Rights.” The Islamic World. Publicado por Andrew Rippin. London/New York: Routledge, 2008. Págs. 638–655 [último capítulo]; idem, “Islam and Minorities: The Case of the Bahá’ís.” Studies in Contemporary Islam 5.1–2 (2003): 83–106. Proceedings of the Twentieth Annual Conference of the American Council for the Study of Islamic Societies (ACSIS), University of Victoria, Victoria, British Columbia, 2–3 Mayo 2003. (Publicado en junio de 2005.)
4 Dr. Moojan Momen, “A Show-Trial of Seven Leading Baha’is of Iran.” Publicado en Iran Press Watch el 15 de febrero de 2009, http://www.iranpresswatch.org.
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