- Entrevista a un disidente iraní sobre su trabajo en la famosa prisión de Evin
- 23 June, 2009
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De Jessica Mudditt, 17 de junio de 2009
Todo mi mundo gritaba horrorizado cuando supe de la ejecución de una mujer inocente de 22 años, Delara Darabi, el 1 de mayo. Pero los iraníes han tenido que convivir con estos horrores casi a diario. Cuando fui a Irán, oí rumores de historias de hombres encarcelados por haber caminado junto a una mujer que no fuera su pariente consanguínea.
La represión es tan intensa que la policía no será capaz (con suerte) de contener la cólera acumulada de millones de personas. Hace poco, cuando liberaron a la periodista estadounidense- iraní Roxana Saberi de la sentencia de ocho años por espionaje, parecía una posible abertura a una mejor relación con Estados Unidos.
Nadie creía realmente que fuera una señal de un sistema penal más humano, porque la realidad sigue siendo que innumerables presos que merecen la libertad igualmente siguen en las macabras prisiones de Irán. Me atrevo a decir que pronto se desbordarán con los partidarios de Mousavi, quienes se unirán a los que participaron en la Revolución de 1979.
La siguiente es una entrevista a un soldado retirado que trabajó en la prisión de Evin, que es donde estaban encarceladas Delara Darabi y Roxana Saberi. Ilustra a la perfección por qué los iraníes luchan contra este gobierno dictatorial. Evin es la prisión más conocida de Irán y opera con tanto secretismo, que es imposible saber cuánta gente muere entre sus muros y a cuántos ha ejecutado.
El entrevistado, que permanecerá en anonimato por su propia seguridad, salió de Irán hace dos meses y vive en el limbo hasta que la ONU procese su solicitud de estatus de refugiado. Es cristiano y su conversión del Islam en Irán se castiga con la pena de muerte. Si se hubiera descubierto su conversión, habría pasado de ser guarda de la prisión a prisionero en seguida.
JM: ¿Cómo empezó usted a trabajar en la prisión Evin?
D: Estaba totalmente en contra del servicio militar, pero en Irán es obligatorio. Y si hubiera intentado esquivarlo con alguna excusa, como la deficiencia física, no me habrían concedido pasaporte. Y sin pasaporte, no podía marcharme de Irán.
Después de la formación militar me iban a mandar a las fuerzas de la policía, así me prepararon para ello. Pero me destinaron a la prisión de Evin para 20 meses desde 2007. Compré pastillas para la depresión antes de ir.
JM: ¿Cuáles eran sus funciones ahí?
D: Al igual que todos los demás soldados, mi responsabilidad era evitar que los prisioneros escapasen y llevarlos de sus celdas al tribunal.
Los soldados también tienen labores durante las ejecuciones.
JM: ¿Cómo eran las condiciones?
D: La prisión de Evin es un lugar horrible, pero comparada con otras prisiones de Irán, no es la peor. La peor es la prisión Rajai-Shahr de Karaj. El primer día, el comandante nos dijo que tuviéramos mucho cuidado con tocar a los prisioneros, dijo que podrían contagiarnos alguna enfermedad.
Las enfermedades más habituales son la hepatitis, el tétanos y la meningitis. Cada día, muchos prisioneros se contagian del virus del sida porque usan una sola jeringuilla para todos.
Las prisiones iraníes son totalmente diferentes a lo que he visto en los programas de televisión estadounidenses. Los prisioneros de Evin no tienen suficiente aire fresco. (sólo media hora al día). A las 8 de la tarde apagan las luces y las vuelven a encender a las 5 de la mañana. Sin embargo, el terreno de la prisión de Evin tiene árboles altos y agradables… y el jardín está bastante limpio. Pero las celdas no lo están.
La prisión Evin está dividida en varias secciones que están en diferentes edificios.
JM: ¿Qué sabe de la sección femenina?
D: No me tocó trabajar ahí, pero la sección femenina me parece muy triste. Está restringida y tiene unos muros enormes dentro de la prisión. La mayoría de las mujeres encarceladas en Evin son prostitutas o las han detenido por hacer algo “incorrecto” en el Islam.
Tengo entendido que muchas de las mujeres acusadas de participar en la grabación de películas pornográficas o eróticas lo habían hecho en contra de su voluntad. Si las condenan, las ejecutarán.
JM: ¿Qué sabe de los demás prisioneros?
D: La prisión de Evin es ideal para el trabajo de los soldados, porque la mayoría de sus presos son criminales con clase. Así llaman los soldados a los criminales financieros. Pero en realidad, la mayoría de los prisioneros de Evin ni siquiera son criminales. Hay muchos hombres que no pueden pagarles el divorcio a sus mujeres, como es habitual en Irán. Estos hombres pasan en prisión de cuatro a seis meses. Algunas veces pagan el dinero en plazos y los dejan libres. También hay gente muy adinerada con muchas deudas. Y también hay bahá’ís, traficantes de drogas, algunos asesinos condenados y aquellos a los que se declara culpables de “espionaje”.
JM: ¿Y los presos políticos, los disidentes?
Los presos políticos están en la sección 12. Los soldados de la prisión de Evin no tienen acceso a esos presos. Está a dos pisos bajo tierra y los soldados mayores me dijeron que si tan sólo intentaba mirar dentro, recibiría un castigo. La sección 12 tiene su propio guarda especial. Estos guardas llevan barba y no llevan uniforme. Una vez vi que llevaban a un hombre a la sección 12. Tenía los ojos vendados.
Estoy seguro de que no encarcelaron a Roxana Saberi en la sección 12 porque tiene pasaporte extranjero.
JM: ¿Ha visto alguna ejecución?
D: Hice algo drástico que me permitió salir de la prisión de Evin en poco tiempo, así que no presencié ninguna ejecución.
Pero tengo muchos compañeros del entrenamiento que sí las han visto. Cinco días después de que me marchara ejecutaron a ocho personas en una mañana. Las ejecuciones se suelen realizar al amanecer, cuando muchos soldados llegan para empezar su jornada laboral. Mi amigo me contó que una mañana, cuando llegó, había mucha gente en la entrada. Estaban gritando y llorando. Entró en el terreno de la prisión y vio ocho cuerpos suspendidos en el aire.
A todo soldado que ayude en una ejecución se le recompensa con dos días de vacaciones. Hay tanta competición, que los soldados principiantes nunca tienen la oportunidad de hacerlo. Si ejecutan, por ejemplo, a ocho personas, se requiere la ayuda de seis o siete soldados. Tienen que colocar la silla y ponerles la soga en el cuello, y alguien tiene que retirar la silla. Y alguien tiene que meter el cadáver en la bolsa.
No se pueden imaginar cómo me sentía cuando veía a los soldados tan deseosos de hacer estas cosas.
JM: ¿Cómo le afectó psicológicamente trabajar en la prisión de Evin?
D: Me parecía un lugar de enfermos mentales y no podía soportar seguir ahí. Después de marcharme, tuve pesadillas cada noche durante dos meses. Por supuesto, soñaba que seguía en la prisión. Ahora estoy bien.
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