- Estado de los tres jóvenes encarcelados en Shiraz
- 17 August, 2009
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Antes informábamos sobre la salud de los Yarán. Ahora lo hacemos sobre el estado de los tres jóvenes bahá’ís encarcelados en Shiraz, donde cumplen una sentencia de cuatro años de prisión, y sobre otros bahá’ís que también sufren bajo las garras de la persecución.
La madre de Haleh Rouhi tuvo que operarse hace algunas semanas, pero Haleh no ha podido visitarla. La familia solicitó un permiso para que Haleh pudiera visitar a su madre, pero le ha sido denegado.
Sasan Taqva ha permanecido aislado en una celda individual durante más de veinte meses. Sufre un dolor fuerte en las piernas. A veces sufre aturdimiento, pierde el equilibrio y se cae. Sus familiares trataron por todos los medios de persuadir a las autoridades para que les concediera diez días de permiso para someterse a fisioterapia. A lo largo de estos largos meses de reclusión, toda la ropa de cama que le facilitaron las autoridades consistió meramente en dos sábanas que extiende en el suelo de hormigón desnudo. Recientemente, las autoridades acordaron darle una silla de plástico, para que no tenga que permanecer sentado en el suelo todo el tiempo.

Una de las aficiones de Raha Sabet es el bordado, y le han denegado hasta su petición de tener sus agujas de coser.
Uno de los padres de los encarcelados preguntó: “¿Es la resolución contra estos tres detenidos un veredicto para volverlos locos, manteniéndolos bajo condicionaes inhumanas y ejeciendo tanta presión sobre ellos?”
Estrangulamiento econónico de los bahá’ís
Los bahá’ís están sufriendo dificultades económicas severas. Las presiones a las que están sometidos son ya insoportables. En muchos casos, no les renuevan los permisos de trabajo a muchos comerciantes bahá’ís. A los propietarios de negocios que cuentan con bahá’ís ente sus empleados se les pide que los echen a la calle. Oficiales islámicos han solicitado a muchos socios comerciales de los bahá’ís, fundamentalmente en Teherán, Shiraz e Isfahán, que interrumpan sus relaciones con estos. En caso de desobedecer, las autoridades han amenazado que serán acusados de asociarse con los “descarriados” bahá’ís, y paralizarán sus actividades comerciales.
Una nota optimista
A los tres bahá’ís presos en Yasuj, Ali-Askar Ravanbakhsh, Zulaykha Musavi y Ruhiyyih Yazdani se les concedió un permiso de 5 días la semana pasada. Se trata de su primer permiso en los últimos dos meses; han estado en prisión desde el 28 de octubre de 2008.
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