- La Comunidad Internacional Bahá’í niega las acusaciones a los bahá’ís de Irán
- 14 February, 2009
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La Comunidad Internacional Bahá’í declaró el miércoles que las noticias llegadas acerca de las acusaciones de espionaje y de otros delitos que pesan sobre los siete bahá’ís encarcelados, y de la remisión de su caso al Tribunal Revolucionario la semana próxima, son sumamente preocupantes, y que posiblemente señalen el comienzo de una nueva y peligrosa fase en la persecución de los bahá’ís por parte de Irán.
“Las acusaciones son falsas, y el gobierno lo sabe”, señaló Diane Ala’i, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante la ONU en Ginebra. “Los siete bahá’ís encarcelados en Teherán deben ser puestos en libertad de forma inmediata”.
El miércoles surgieron rumores de un posible juicio después de que la agencia de noticias iraní ISNA recogiera unas declaraciones del fiscal general adjunto de Teherán, Hassan Haddad. Según la noticia, el caso será remitido a los tribunales revolucionarios la semana próxima bajo las acusaciones lanzadas contra los bahá’ís de “espionaje para Israel”, “injurias a la santidad del Islam” y “propaganda contra el régimen”.
Se supone que los siete individuos a los que alude el Sr. Haddad son el grupo de líderes bahá’ís de Teherán que fueron arrestados el año pasado, en el curso de unas redadas que guardan semejanza con las que se llevaron a cabo hace treinta años al comienzo de la Revolución Islámica. Aquellas operaciones se tradujeron en la ejecución de decenas de bahá’ís de la época.
Los siete líderes bahá’ís han permanecido en prisión durante más de ocho meses, sin que se presentara ninguna prueba en su contra. Además, en ningún momento se les ha permitido contactar con su abogada, la Sra. Shirin Ebadi. La Sra. Ebadi ha sido amenazada, intimidada y vilipendiada en los medios de comunicación desde que asumiera la defensa de los bahá’ís, y no ha tenido acceso a sus expedientes judiciales. En diciembre, el gobierno cerró las oficinas del Centro de los Defensores de los Derechos Humanos, fundado por la Sra. Ebadi. “El gobierno debe ahora permitir el acceso a los presos y a sus expedientes”, señaló la Sra. Ala’i.
La totalidad de las instituciones bahá’ís, las elegidas y las designadas, fueron prohibidas por el gobierno en 1983, tras la ejecución sucesiva de la mayoría de los miembros de los tres anteriores consejos de gobierno nacionales. A falta de un consejo de gobierno nacional (conocido como “Asamblea Espiritual Nacional”), el grupo ad hoc de líderes bahá’ís, conocido como “Los amigos de Irán”, fue formado con el conocimiento del gobierno, y desde entonces ha servido como órgano de coordinación para los 300.000 bahá’ís de ese país. Los diferentes gobiernos que han estado en el poder desde 1983 han sabido acerca de la existencia de este grupo. De hecho, a lo largo de los años funcionarios del gobierno ha mantenido relaciones con los miembros de este grupo, aunque a menudo de forma informal. “Decir que ‘Los amigos de Irán’ es un grupo ‘ilegal’ es un engaño”, señaló la Sra. Ala’i.
Una campaña sistemática
La persecución de los líderes bahá’ís no constituye sino un paso más a lo largo de una campaña que comenzó hace treinta años, orquestada por el gobierno para eliminar a la comunidad bahá’í de Irán, lugar de nacimiento de la Fe bahá’í, como entidad real. La ONU ha suministrado documentación relativa a esta campaña.
El arresto de los líderes bahá’ís tiene lugar en el contexto de una campaña de ataques lanzados contra la comunidad que se recrudece grave y rápidamente, y que ha incluido la elaboración y distribución de listas de bahá’ís junto con órdenes de vigilar las actividades de sus miembros; redadas en sus hogares y confiscación de objetos personales; un aumento vertiginoso en el número de arrestados a lo largo de los dos últimos meses; la incitación al odio contra los bahá’ís alimentado por los medios de comunicación de masas auspiciados por el gobierno; la organización de simposios y seminarios anti-bahá’ís por parte del clero, seguidos de ataques a hogares y otras de sus propiedades en las ciudades y pueblos en los que son celebrados; la destrucción de sus cementerios a lo largo y ancho del país y la demolición de sus lugares sagrados y santuarios; incendios provocados en sus hogares y propiedades; la negación de acceso a la educación superior y el vilipendio de los niños en las escuelas de forma cada vez más frecuente; la exclusión de de numerosas profesiones y negocios; el rechazo a concederles préstamos; el precinto de sus establecimientos comerciales bahá’ís; el rechazo a extenderles o a renovarles licencias comerciales; el hostigamiento a los propietarios bahá’ís de locales comerciales para que conseguir que desahucien a sus arrendatarios, y amenazas que reciben aquellos musulmanes que se relacionan con los bahá’ís.
La Sra. Ala’i señaló que la naturaleza y el momento en que salen a la luz las acusaciones contra los siete bahá’ís y la posibilidad de un juicio no presagian nada bueno.
“La acusación de espionaje para Israel es utilizada a menudo por el gobierno cuando pretende sacar adelante un pleito infundado contra los bahá’ís”, dijo la Sra. Ala’i. “Desde principios de la década de los treinta, los enemigos de la Fe bahá’í en Irán han insistido que la religión era, más bien, una secta política creada por gobiernos imperialistas en una tentativa de debilitar al Islam. A los bahá’ís se les ha acusado de forma sistemática de ser instrumentos del imperialismo ruso, del colonialismo británico, del expansionismo estadounidense, y más recientemente, del sionismo”.
“La sede internacional de la Fe bahá’í se localiza en el territorio del actual estado de Israel simplemente como consecuencia del destierro del fundador de su Fe, Bahá’u’lláh, por parte de los imperios persa y otomano a mediados del siglo XIX. En 1868, ochenta años antes de la fundación del estado de Israel, Bahá’u’lláh fue exiliado y encarcelado de por vida en la ciudad de Akka”.
“¿Si a los bahá’ís se les acusa de ser espías para Israel, por qué no ocultan su identidad? ¿Por qué cientos de ellos fueron ejecutados por rehusar abjurar de su fe y abrazar el Islam? ¿Por qué miles de ellos han sido privados de acceso a puestos de trabajos, a las pensiones, a tener negocios y a posibilidades educativas? ¿Por qué han sido confiscados y demolidos lugares sagrados, santuarios y cementerios? Todo ello es testimonio de una tentativa concertada de destruir una comunidad religiosa”, señaló la Sra. Ala’i.
Otras acusaciones
Ala’i dijo que las otras acusaciones son igualmente falsas.
“Las acusaciones de ‘injurias a la santidad’ tienen que ver con la propia intolerancia del gobierno iraní hacia otras religiones o creencias, en lugar de con cualquier ficticia falta de respeto hacia el Islam por parte de los bahá’ís. Se sabe perfectamente que los bahá’ís reconocen el origen divino del Islam y aceptan a Mahoma como un Profeta verdadero.”
“En lo que respecta a la idea de que los bahá’ís han estado llevando a cabo actividades contra el régimen, estas personas han estado previamente bajo constante vigilancia y se les ha interrogado y arrestado”.
“El gobierno sabe que los siete bahá’ís, fieles a los principios de su fe, se han abstenido de participar en cualquier actividad de naturaleza partidista, ya sea local, nacional o internacional. Al igual que otros bahá’ís, rechazan la violencia e implicarse en derrocar al gobierno. La Casa Universal de Justicia, órgano internacional de gobierno de la comunidad mundial bahá’í, ha abordado esta cuestión recientemente en un mensaje dirigido a los bahá’ís de Irán”.
“Puesto que el gobierno sabe que semejantes acusaciones son falsas, tan sólo podemos concluir que ello se trata de un paso más en la actual escalada de la ofensiva contra los bahá’ís iraníes que dura ya varias décadas”, señaló la Sra. Ala’i.
Si bien las noticias no explicitaban los nombres de los acusados, los siete bahá’ís arrestados el año pasado son la Sra. Fariba Kamalabadi, el Sr. Jamaloddin Khanjani, el Sr. Afif Naeimi, el Sr. Saeid Rezaie, el Sr. Behrouz Tavakkoli, el Sr. Vahid Tizfahm y la Sra. Mahvash Sabet.
Todos salvo uno fueron arrestados el 14 de mayo de 2008 en sus hogares en Teherán. La Sra. Sabet fue arrestada el 5 de marzo de 2008 en Mashad.
La Sra. Ala’i apuntó igualmente que otros treinta bahá’ís se encuentran en prisión en Irán tan sólo a causa de su religión. Cerca de ochenta bahá’ís están fuera de la cárcel tras haber depositado escrituras de propiedad y licencias comerciales en concepto de fianza. Indicó que están a la espera de juicio bajo acusaciones igualmente falsas, que también son inocentes y que deben ser dejados en libertad.
[Fuente: http://news.bahai.org/story/694 ]
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