- Reacciones en todo el mundo ante el inminente juicio de los siete bahá’ís
- 16 February, 2009
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Nueva York (Bahá’í World News Service) – Ante la posibilidad de que Irán juzgue pronto a los siete líderes bahá’ís arrestados, bajo acusaciones de espionaje, entre otras, las reacciones de gobiernos, líderes parlamentarios, y organizaciones pro derechos humanos en todo el mundo no se han hecho esperar, los cuales se han mostrado duramente críticos con semejante proceso. Muchos han exigido la puesta en libertad inmediata de los bahá’ís.
Los siete bahá’ís han estado encarcelados en Teherán desde la pasada primavera. Desde entonces, no se han hecho públicas las acusaciones oficiales, pero la agencia iraní de noticias ISNA informó el pasado miércoles que los bahá’ís serían acusados de “espionaje para Israel”, “injurias a la santidad del Islam” y de hacer “propaganda contra el régimen”. Los bahá’ís no han tenido acceso a su abogada, la premio Nobel Shirin Ebadi.
En Estados Unidos, el Departamento de Estado condenaba “la decisión del gobierno iraní de acusar de espionaje, sin fundamento alguno, a siete líderes de la comunidad bahá’í iraní”. “Las autoridades han retenido en prisión a estos bahá’ís durante más de nueve meses sin que éstos tuvieran acceso a un abogado o sin hacer pública ninguna prueba en su contra. Las acusaciones de los medios de comunicación iraníes e internacionales forman parte de la persecución continuada a los bahá’ís en Irán”, indicaba el viernes pasado el portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood.
En Londres, Amnistía Internacional lanzaba una petición de “acción urgente” en favor de los siete detenidos, llamando a su “puesta en libertad inmediata y sin condiciones”.
En Canadá, el parlamentario y antiguo Ministro de Justicia, Irwin Cotler, se dirigió a la Cámara de los Comunes ante la cual expresó su preocupación de que el juicio podría acarrear la pena de muerte para los siete bahá’ís, y calificó las acusaciones de “falsas”.
“El sistemático y sistémico maltrato de la comunidad bahá’í, desgraciadamente, se ha puesto de manifiesto una vez más esta semana, con la acusación de los siete miembros del grupo de Los Amigos de Irán, que habían permanecido detenidos durante casi un año en la tristemente famosa Prisión de Evin, de espiar para Israel, de insultar al Islam y de hacer propaganda contra el estado”, señaló el Sr. Cotler.
En Alemania, el Dr. Peter Ramsauer, miembro del Bundestag y líder de la Unión Social Cristiana, expresó su “profunda preocupación” ante el destino de los siete detenidos. “Lo mínimo que podemos esperar para que el proceso sea justo es que su abogada defensora, la premio Nobel Shirin Ebadi, tenga acceso irrestringido a sus clientes y que se celebre un juicio público.”
La Comisión estadounidense para la Libertad Religiosa Internacional ha hecho pública una declaración en la que señala que resulta “decepcionante” ver cómo el gobierno iraní utiliza “cualquier pretexto, por poco fundamento que tenga, para hostigar y arrestar a aquellos cuyas creencias religiosas difieren de aquellas impuestas por el estado”.
“Este caso carece de las debidas garantías procesales con las cuales Irán se ha comprometido como signatario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, señaló Felice D. Gaer, Presidente de la Comisión.
En su petición de “acción urgente” del pasado jueves, Amnistía Internacional considera que “las acusaciones están motivadas políticamente, y que los detenidos son presos de conciencia, arrestados exclusivamente a causa de sus creencias o de sus pacíficas actividades en nombre de la comunidad bahá’í”.
“Si fueran condenados, se enfrentarían a largos periodos de encarcelamiento, o incluso a la pena capital”, indicaba la organización.
Otros grupos pro derechos humanos y organizaciones no gubernamentales han hecho públicos comunicados similares.
En Washington, Freedom House han condenado a Irán ante la posibilidad de que los siete bahá’ís sean juzgados, señalando que “los cinco hombres y mujeres deben ser puestos en libertad de forma inmediata, junto con decenas de bahá’ís que siguen en prisión por ejercer su derecho a la libertad religiosa”.
El Instituto para la Religión y la Política, también en Washington, calificó los cargos de “absurdos”.
“El arresto de los líderes de los bahá’ís de Irán ha sido sencillamente una medida destinada a intimidar y a debilitar a los seguidores de la religión”, señaló Joseph K. Grieboski, presidente del instituto, quién llamó a que se retiren los cargos y a que se pongan en libertad de forma inmediata a los presos.
[Fuente: http://news.bahai.org/story/696]
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