- Testimonio de estudiante bahá’í expulsado de la universidad
- 25 March, 2009
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Sama Noorani es un estudiante bahá’í expulsado de la Universidad de Sahand en Tabriz y ha aportado el testimonio de su expulsión, cuya traducción figura a continuación:
Por Sama Noorani
Hace unos treinta años (es decir, diez años antes de que yo naciera) por primera vez se impidió a un grupo de jóvenes bahá’ís estudiar en las universidades debido a sus creencias. Entre ellas figuraba mi madre que fue expulsada en su último cuatrimestre de su carrera.
Desde entonces, han pasado muchos años, años que han sido testigos de cambios y revoluciones en todo el mundo, en espcial en los ámbitos social y civil, incluida la adquisición de los derechos y libertades perdidos, el establecimiento de las normas de la justicia social y el movimiento de las sociedades hacia la lealtad a los derechos humanos . Lamentablemente, a pesar de todo esto y después de de treinta años, debido a nuestra creencia en la Fe bahá’í muchos amigos míos y yo estamos todavía estamos privados de nuestro derecho básico a la educación superior en Irán, nuestra querida patria.
Por supuesto, esta no es la primera vez que he sido privado de mis derechos. A menudo he probado el sabor de la discriminación. Sin embargo, ninguno de estos acontecimientos ha disminuido mi profundo deseo de servir a mi país, al que amo profundamente. Se me ha privado de entrar en una escuela secundaria para estudiantes con talento especial a pesar de aprobar el examen de ingreso, y me he visto privado de participar en los exámenes finales de secundaria en tres cursos distintos, al ser detenido e interrogado por haber prestado servicios a los niños en zonas desfavorecidas de Shiraz y por haber realizado labores humanitarias.
El año pasado estaba totalmente dispuesto a participar en el examen nacional de ingreso a la universidad. Lamentablemente, la Organización de Evaluación y Medición me informó que al igual que otros estudiantes bahá’ís, no tenía permitido continuar con mis estudios. Muchas veces he visitado sus oficinas, sólo para que me digan lo mismo de siempre.
En febrero, encontré otra manera de ingresar en la universidad y eludiendo las barreras de la Organización de Evaluación. Para ello era necesario que estudiara durante un cuatrimestre en la Universidad Industrial de Sahand en Tabriz, y si tenía éxito, sería aceptado como estudiante universitario.
Me inscribí en el primer semestre y acabé las asignaturas con éxito. Figuraba entre los quince “estudiantes provisionales” que fueron admitidos entre varios cientos como estudiantes a tiempo completo en la universidad. Por lo tanto, me inscribí en el campo de la ingeniería médica para continuar con el segundo semestre.
En el formulario de inscripción había un apartado para la religión, con múltiples opciones en la columna, y marqué “otras religiones”. Cada estudiante recibió una tarjeta de estudiante, pero yo no. Varias veces fui a las oficinas administrativas de la universidad para preguntar sobre mi tarjeta de estudiante. Por último, en el momento de los exámenes finales, el presidente de la Universidad me dijo que tomara los exámenes finales, sin mi tarjeta de identificación, la cual dijo que se había emitido, pero que se encontraba en la oficina de la sección de seguridad. Me dijo que siguiera investigando el asunto después de los exámenes.
Aprobé todos los exámenes, y al igual que otros estudiantes, utilicé el sitio web de la universidad para inscribirme en el tercer trimestre y seleccioné mis asignaturas. Para el comienzo del semestre, sin embargo, toda la información sobre mis asignaturas y mi inscripción había desaparecido. Puesto que todas las clases se impartían por Internet, ello significaba que fui privado de recibir una educación superior. Varias veces me puse en contacto con las autoridades responsables para resolver el problema. Sin embargo, cada vez aplazaban el caso hasta un momento posterior.
Finalmente, el 3 de marzo de 2009, ya no podía entrar en el sitio web de la universidad, y encontré este mensaje: “Este usuario ha sido desactivado.”
Inmediatamente, me puse en contacto con las autoridades responsables y me dijeron que no tenía nada que ver con ellos y que tenía que ir a la Organización de Evaluación y Medición, ya que este organismo había desactivado de mi permiso de educación.
Según el artículo 20 de la Constitución de Irán, todos los ciudadanos de esta nación tienen derecho a ejercer todos los derechos humanos, políticos, económicos, sociales y culturales disponibles, allí promulgados. El artículo 23 del mismo documento prohíbe la investigación de las creencias, y prohíbe la investigación y la discriminación sobre la base de la religión. En el artículo 30, el gobierno afirma que se encarga de prestar servicios de educación superior a toda la nación. Todas estas disposiciones de la ley están contrastan marcadamente con las acciones de las autoridades responsables, y su tratamiento y las decisiones con respecto a los grupos minoritarios.
Por lo tanto, se plantea la siguiente cuestión: ¿Quién es el responsable de esta injusticia y esta ilegalidad? ¿En que parte de la Constitución encontramos apoyo a las acciones de las autoridades?
Como ciudadano iraní, amo a mi patria sagrada hasta el punto que estoy dispuesto a sacrificar mi vida por la exaltación de esta noble nación. Mi más alto deseo es poner mi educación al servicio de este país. Estoy decidido a hollar, en cada momento de mi vida, el camino de servicio a la humanidad, especialmente a mis queridos Irán e iraníes.
¿No ha llegado el momento de mirar con igualdad a la comunidad bahaí, de dejar de lado todos los prejuicios, y devolverle sus derechos a la juventud bahaí?
[Fuente: http://hrairan.org/index.php?option=com_content&view=article&id=694:654&catid=160:6954&Itemid=368.]
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