- Visita a una cárcel de Shiraz
- 11 June, 2009
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Iran Press Watch tiene el placer de compartir con sus lectores el siguiente conmovedor relato, que describe los sentimientos de muchos bahá’ís iraníes.
Por un transeúnte
Los echo mucho de menos. Hablo de los tres jóvenes bahá’ís, Sasan Taqva, Raha Sabet y Haleh Ruhi. Me gusta visitarlos, y para ello, viajo a Shiraz. Ven si quieres. Reunir las fuerzas necesarias requiere paciencia. En primer lugar recitamos algunas oraciones, meditamos y visualizamos Shiraz, una ciudad cuyos cimientos descansan en un sueño espiritual. Espero que algún día la ciudad de Shiraz sea digna de un gran héroe que desde este lugar espiritual ponga en marcha un movimiento que abrace al mundo entero.
Juntos recorremos las calles de Shiraz hasta alcanzar la cárcel del Ministerio de Inteligencia, conocida como Plock 100. Este es el lugar en el que los tres jóvenes están encarcelados. Entramos en el sitio sin hacer ruido. Andamos por estrechos pasillos de hormigón de techos altos. Hay un silencio sepulcral. Avanzamos en silencio. Tras pasar por algunas zonas cubiertas, llegamos a una puerta de metal. Abrimos la puerta lentamente. Vemos una zona en forma de L; al mirar a nuestro alrededor, no vemos ninguna ventana. ¿Puedes tú ver alguna? La luz no puede atravesar los muros de cemento para llegar a la celda. El aire está cargado, no hay suficiente oxígeno y cuesta respirar. ¡Menuda cárcel! El tubo de luz fluorescente está encendido constantemente. El suelo está hecho de cemento desnudo, tan sólo cubierto por una vieja alfombra. Unas pocas sábanas hacen de colchón y manta. Hay una vieja televisión que parece haber sido instalada hace algún tiempo. En un rincón de la celda hay algunos libros, revistas y objetos personales.
Haleh y Raha, dos chicas con aspecto de ángeles, ante la presión y las dificultades sufridas a lo largo de los últimos dieciocho meses en prisión, han enflaquecido y están débiles y pálidas. Tan sólo se les permite salir al pequeño patio quince minutos cada día para respirar algo de aire fresco. Todo, incluso la duración de estos breves descansos, es determinado por los guardas de la prisión. A pesar de todas estas restricciones, ¡parecen felices! Es como si vivieran en un mundo diferente. Ambos disfrutan estando en compañía la una de la otra.
Oímos pasos, se abre la puerta. Mira a las chicas; guardan silencio. Parece que Raha tiene un papel y un boli en la mano. Vemos a un guarda en la puerta, espera algo. Las chicas le entregan una lista con las cosas que necesitan; no hay tiendas en la prisión. No hay conversación alguna entre las chicas y el guarda. ¿Puedes oír algo? Si les preguntas a las chicas, te dirán que tienen prohibido hablar con los guardas hombres, y que no hay guardas mujeres en la cárcel. Entiendo que tengas una buena razón para enfadarte; aquellos que se levantaron a servir a sus necesitados y abandonados compatriotas están detenidos en una prisión atroz sólo comparable con cárceles medievales.
Oremos por su firmeza y pidamos a Dios que elimine sus dificultades. Podemos orar individualmente o en grupo. Levantemos nuestras manos hacia Dios y pidámosle que derrame Su misericordia sobre estos dos prisioneros y por todos los otros presos, hombres y mujeres, que pasan sus días en las diferentes cárceles de Irán. Oremos por la libertad de todos los cautivos a quienes se les inflige una mayor carga de tiranía e injusticia que al resto de nosotros, independientemente de su religión, sistema de creencias, grupo étnico o idioma.
Amigos, es hora de irse. Separémonos con un mensaje para estas chicas: “¡Haleh, Raha, os queremos muchísimo! Estamos sumamente orgullosos de vosotras como compatriotas y como amigas bahá’ís nuestras. Sois los símbolos de la fuerza y la firmeza. Sois valiosos modelos de conducta para los jóvenes iraníes.”
Nos dirigimos hacia la puerta lentamente; echamos otra mirada a la celda y sus altos muros. Sin duda alguna, estarás de acuerdo en que esta horrenda prisión, con sus sólidos muros de hormigón, no ha conseguido crear una barrera entre las chicas y nosotros mismos.
Abrimos la puerta de metal, entramos en el pasillo y nos dirigimos hacia el otro lado, en el que el obediente seguidor de su Señor, Sasan, está sólo en su celda. Abrimos la puerta, y vemos una celda similar a la de las chicas. Vemos cómo un joven, sonriente y resignado a la voluntad de Dios, susurra oraciones en una de las esquinas de su celda.
¡Piensa por un momento! ¿Cómo ha soportado 18 meses de soledad? ¿Qué le ha dado tanto poder para estar alegre y contento? Entusiasmados, escuchamos su oración, que llena la atmósfera de la celda: “Subhanika ya hu, ya man huwa hu. Ya man lisan ahadan illa hu.” [1] Las gruesas y sólidas paredes de su celda no le impiden conversar con su Señor.
Dicen que muchos, fuera de la cárcel, están orando con él. Parece que él puede oír nuestras oraciones; en momentos de meditación profunda, puede incluso verlos (de la misma forma que mis amigos y yo te habíamos visto mientras estábamos en prisión, y habíamos obtenido energía de ti). Querido Sasan, buen amigo, tenemos que marcharnos.
¡Ojalá seamos testigos de la libertad de todos los prisioneros inocentes de Irán!
¡Oh pájaro atrapado! ¡Ojalá puedas vivir para ser testigo del bendito día en el que las jaulas y el confinamiento dejen de existir en el mundo!
[1] “Santificado seas Tú, Oh Aquel; Oh Aquel Quien es Aquel; Oh Aquel aparte de Quien no existe otro más que Aquel.” (Traducción de cortesía)
Esta expresión aparece 19 veces en la Tabla de la Campana (Lawh-i Naqus), revelada por Bahá’u'lláh.Pueden descargarse la versión original de la carta en persa aquí
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- Augusto Cabrera | 18 June, 2009 - 23:54
Gracias por compartir esto con el mundo Bahai. Yo soy joven y se me llenan de lagrimas los ojos al leer estas experiencias. Las palabras de la Bendita Belleza “ante todo hay un signo, el signo del amor es la obediencia ante Mi decreto y la paciencia ante Mis pruebas”. Estos jovenes son un verdadero ejemplo de amor a Baha’u'llah, de firmeza, paciencia y sumision ante Su decreto. Que Dios les asista en todo momento y les de fuerza para superar todas las adversidades.
- Navid Akhtar Khavari | 23 October, 2010 - 12:38
Estoy segrio que ellas conocen la tabal de generosidad de la Bendita Belleza que dice: “Se Geenroso en la prosperidad y agradecido en la adversidad”, solo queda pedir en nuestras oraciones por ellos y ellas.-
