- Zhinous Sobhani y los derechos de ciudadanía
- 29 January, 2009
-
Taqi Rahmani
Zhinous Sobhani ha sido arrestada. Aquellos que creen en sus propios valores humanos no oprimen al débil. Sin embargo, en la fórmula del poder no hay lugar para semejante consideración. Oprimir a los débiles, crear distracciones y poner excusas son las herramientas de aquellos que están en el poder, y que creen que con semejantes medios, permanecerán en el poder.
Zhinous Sobhani trabajaba en la oficina del Centro de los Defensores de los Derechos Humanos. El autor de este artículo conoció a Sobhani cuando visitó la oficina del Centro de los Defensores [de los Derechos Humanos]. Era una mujer fina y elegante, que llevaba a cabo sus tareas de forma excelente.
Se ha sabido que Zhinous Sobhani ha sido arrestada, y que ella es bahá’í. Pero, ¿cuál es el escenario político en que este suceso tiene lugar? Antes de explorar los juegos políticos que se están disputando, déjenme que haga unas observaciones.
De acuerdo con el derecho civil iraní y con la Constitución, cualquier persona nacida en Irán es iraní. Según la misma legislación, todo iraní tiene derecho a recibir una educación, a trabajar, a poseer una propiedad, etc.
Zhinous Sobhani nació tras la Revolución, en una familia bahá’í. Las leyes de la República Islámica no afirman que una familia bahá’í no sea iraní. Muchos iraníes nacen en familias musulmanas y siguen esa religión. Las leyes actuales de la República Islámica otorgan a Zhinous Sobhani una serie de derechos cuya violación, en verdad, constituye una violación de las leyes del país.
Visto desde otra óptica, se trata de una mujer que necesita del trabajo para su sustento, y fue contratada como secretaria del Centro de los Defensores. No hay cláusula alguna en los estatutos del Centro ni en las directrices en materia de contratación que requiera que los solicitantes declaren sus creencias o su ideología. Tampoco ocupaba un puesto de responsabilidad en el trazado de las líneas de acción del Centro. …
Aun cuando hubiésemos supuesto que había promovido su religión, no habría cometido infracción alguna, a pesar de que los autócratas y aquellos que ostentan el poder consideren semejante cosa como un delito grave.
Uno debe preguntarse: ¿Realmente la Sta. Sobhani ha cometido un delito? No era más que una empleada en el Centro de los Defensores, donde llevaba a cabo labores administrativas. Si ello constituye un delito, entonces hay que decir alto y claro que ningún bahá’í en Irán tiene derecho a trabajar, algo que resulta a todas luces imposible. Semejante acto no puede ser llevado a cabo mediante procesos legales o mediante actuaciones gubernamentales, puesto que no puede haber ciudadanos de segunda o tercera categoría. Aun esos ciudadanos deben tener derecho a trabajar, así como la libertad para llevar una vida tranquila. En otras palabras, tanto las personas poderosas como las humildes, como yo, tenemos derecho a existir y a prosperar.
Por lo tanto, el arresto de la Sra. Sobhani bajo la acusación de trabajar en el Centro de los Defensores de los Derechos Humanos implica que las autoridades no reconocen su derecho a ganarse la vida como ciudadana, lo cual la despoja de los derechos de ciudadanía que le otorgan las leyes.
¿Por qué fue Zhinous Sobhani arrestada por promover sus creencias, o por trabajar en el Centro de los Defensores para los Derechos Humanos, centro que de todas formas ya había sido cerrado, aunque ninguna autoridad parece dispuesta a admitirlo, a excepción del secretario del portavoz del poder judicial, que señaló que el centro carecía de licencia?
Una de las maravillas de nuestro tiempo es que un portavoz que siempre ha estado presente ante las cámaras de televisión, y que siempre ha concedido entrevistas sobre todos los casos judiciales, rehúse anunciar la clausura de la oficina. Quizá sepa perfectamente que se trata de un engaño, y, por ello, deja que su secretario sea quien lo anuncie.
De cualquier forma, el problema del centro parece ser la Sra. Ebadi. Es decir, con el fin de ejercer presión sobre el Centro de los Defensores de los Derechos Humanos, deben forzar a la Sra. Ebadi a que se bata en retirada. Las circunstancias actuales no le permiten al régimen arrestar a la Sra. Ebadi. Por lo tanto, con el fin de presionarla e intimidarla, arrestan a Zhinous Sobhani, sabiendo que Ban-Ki Moon, Secretario General de Naciones Unidas, no intercederá en favor de la Sra. Sobhani. Es decir, el régimen arresta a una de sus ciudadanas para ejercer presión indirectamente sobre otra. Zhinous Sobhani es utilizada como títere en un escenario, con el fin de presionar a la Sra. Ebadi y al Centro de los Defensores de los Derechos Humanos para que abandone su objetivo principal, levantar la prohibición que pesa sobre el centro.
Aun cuando Zhinous Sobhani hubiera cometido un delito (lo cual es extremadamente improbable), ello no guardaría relación alguna con el centro. Ser una empleada del centro no es un delito. Si ha cometido un delito, en tal caso deberá ser demostrado en un juicio justo, con un abogado y ante un jurado, y no recluyéndola sin posibilidad de comunicación con el exterior y obligándola a confesar falsedades de las que se le acusa.
Por otra parte, ¿qué ha hecho el Centro de los Defensores de los Derechos Humanos para atraer tanta presión? ¿Es un delito defender los derechos de ciudadanía, oponerse a la guerra y a las sanciones, y defender los derechos de las personas independientemente de sus creencias religiosas o ideológicas?
El cierre forzado de la oficina del Centro de los Defensores de los Derechos Humanos es ilegal y Zhinous Sobhani es una víctima de las estrategias de presión utilizadas contra el Centro. El arresto de un miembro o un empleado del Centro tiene por objeto ejercer presión sobre su líder, la Sra. Ebadi. Todo defensor de los derechos humanos y organización en favor de las libertades deben condenar actos semejantes.
Estas condenas son transcendentales, pues fortalecen el espíritu de fraternidad entre todos los iraníes, así como su creencia en los derechos de ciudadanía y su respeto por los mismos. La misma existencia de la relación gobierno-pueblo descansa en el respeto del derecho a la ciudadanía de todos los iraníes.
¡Ojalá nosotros, los musulmanes, apoyáramos los derechos de todo el mundo, de conformidad con nuestras tradiciones coránicas, y siguiéramos el ejemplo y las acciones del Ayatolá Taleqani! Dios ha creado a todas las gentes e invitado a todos a que crean en la unidad de Dios y en la justicia. Debemos mostrar unidad y justicia mediante nuestros hechos, y no meramente con palabras.
¡Devuélvanle los derechos de ciudadanía a Zhinous Sobhani!
[Publicado el miércoles, 28 de enero de 2009, en http://www.roozonline.com/archives/2009/02/post_11281.php Traducción de Iran Press Watch]
Artículos relacionados:
-
ComentariosAade tu comentario al final...
- Situación en Irán | 18 February, 2009 - 01:07
[...] Además, en respuesta a otra pregunta de los periodistas, precisó que la antigua secretaria de Shirin Ebadi no se encuentra entre los siete procesados. [En referencia a Zhinous Sobhani] [...]
